La ‘segunda vida’ de los Pirelli que no rodaron en Australia

Redacción

El aplazamiento del GP de Australia afectó a muchísimos ámbitos diferentes. Los primeros perjudicados fueron los aficionados que le viernes por la mañana se agolpaban a las puertas del circuito de Albert Park. Pero tuvo otras consecuencias que pasan más inadvertidas, por ejemplo los 1800 neumáticos que Pirelli llevó hasta Melbourne y que tendrán que ser desechados.

«Terminamos de montar los neumáticos el jueves por la tarde y luego tuvimos que desmontarlo todo», comienza contando Mario Isola, representante de Pirelli en la F1, a la web ‘Autosport’. Si el GP hubiera sido en Europa, esos neumáticos se hubieran podido reutilizar, pero al ser en Australia, ya no ha posibilidad: «El único problema son los neumáticos que ya está instalados en las llantas, porque en ese caso se van a estropear. Por ahora, la limitación es que cuando quitamos un neumático de la llanta, le ponemos muchísimo estrés en el borde y no confiamos en que encaje en una rueda nuevamente, porque el nivel de carga que reciben es inmenso. Así que no queremos tomar ningún riesgo».

Para trasladar esas gomas de regreso a Reino Unido es necesario separarlos de las llantas ya que el transporte de estas últimas en avión es cosa de los equipos. Así que no hay otra opción más que desecharlos. Normalmente la marca italiana se deshace de unos 560 neumáticos de lluvia, pero este caso ha sido más extremo.

Diferente será el caso de los juegos que ya estaban desplazados hasta Bahrein y Vietnam, grandes premios también pospuestos. Así lo explica Isola: «Los neumáticos para Bahrein y Vietnam ya están allí, pero no es problema. Usamos un transporte marítimo para la mayoría de neumáticos y están en contenedores térmicos. Es como tenerlos en un almacén, no hay ninguna diferencia. Si hay algún cambio en el calendario, podemos usarlos».

Pero no todo está perdido para esas gomas que tendrán una segunda vida en un lugar alejado de los circuitos. Servirán como combustible para una cementera en Reino Unido. «Amontonamos los neumáticos para que entren en pocos contenedores y los enviamos de vuelta a Reino Unido, donde las reciclamos en una fábrica de cemento cerca de Didcot. Las quemamos a alta temperatura y creamos energía, pero no contaminación», finaliza Isola.

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