El virus adelantó a la F1

Redacción

En Australia se aplaude la cancelación de la primera carrera de la temporada pero se critican las formas y los plazos. Los medios locales recogen esas y otras impresiones horas después de que los organizadores de la prueba de Albert Park tirasen la toalla y confirmasen que este domingo no se apagarán los semáforos. Lo resume The Age en su edición del sábado: «Por la noche hubo rumores de cancelación», «a las ocho, el primer ministro Daniel Andrews (gobernante del estado de Victoria) dijo que la carrera seguía en pie», «a las nueve se anunció que no habría aficionados en las gradas y a las diez, ya estaba suspendida». «Los acontecimientos fueron tan rápidos como el coronavirus», subraya este diario junto a ilustraciones que equiparan las siglas de GP, Gran Premio, con las de ‘General Practice’, el equivalente a los ambulatorios locales.

Las críticas se dirigen fundamentalmente hacia el estamento político en Melbourne y no tanto a Liberty o la FIA. «Esta pandemia no permite aprender sobre la marcha. La debacle sobre cómo se canceló el GP de Australia fue un mal comienzo para el gobierno de Victoria», opina el columnista político Noel Towell. En este país, el viernes no se habían alcanzado los 200 casos positivos de Covid-19. En Herald Sun hablan de dinero y aplazamientos: «No está claro quien pagará la factura de 60 millones de dólares australiano (unos 30 millones de euros) a la Fórmula 1 sin saber si la carrera podrá celebrarse durante el año». Además, aseguran que el promotor de la carrera «explorará reclamaciones a través de la aseguradora del gobierno estatal», porque «aunque los organizadores tienen la esperanza de que se pueda celebrar más adelante, la logística lo hace muy poco probable».

«Fans frustrados en una cola para nada» que se despidieron entre «abucheos», recoge este periódico con imágenes de los hinchas, vestidos de Ferrari o Renault, sin permiso para acceder a las inmediaciones de Albert Park más alguna de sus reivindicaciones: «Estábamos agolpados esperando. No hay carrera y a lo mejor nos vamos contagiados». El año pasado se superaron los 200.000 aficionados a lo largo del fin de semana en Melbourne.

También en ‘The Age’ se critica esa sensación de ‘ciudad sin ley’ que acompañó a la celebración de la prueba durante las últimas semanas, mientras las recomendaciones sanitarias globales indicaban lo contrario. «Cancelar el GP fue lo correcto, pero el tortuoso camino deja la impresión de que la carrera se rige por leyes propias y no reconoce normas, sensibilidades o autoridades», escribe Greg Baum en las páginas de deportes enfatizando que «el GP debió ser el primer gran evento que echaba el freno» y criticando ciertas medidas recientes: «Por conveniencia extraordinaria, la restricción a los viajeros italianos no llegó hasta que el último miembro de Ferrari aterrizó». Más una reflexión: «En un deporte que consiste en ir rápido, la distancia de frenado en esta ocasión fue demasiado grande».

Hamilton dio otra lección

Son seis Mundiales, 84 victorias, 88 poles y 151 podios los que permiten a Hamilton hablar desde el pedestal de la Fórmula 1, pero el británico aprovecha sus oportunidades. En un contexto internacional incierto, de emergencias sanitarias y pandemias, tanto la F1 como FIA y Melbourne pensaban en organizar una carrera. Y aunque es cierto que al inicio de la semana la situación era otra, la sucesión de acontecimientos rápidamente dejó claro que la continuidad del gran premio no era nada aconsejable frente a la amenaza del coronavirus. Entre frases vacías de sus compañeros, «confiamos en la FIA y F1», el piloto que dio un paso adelante fue Lewis, de 35 años, cuestionando la presencia de todos en Albert Park y señalando: «El dinero es el rey».

Si bien la mecha de la suspensión la encendió McLaren. La reacción de la escudería de Woking, por cierto, también ha sido elogiada en los corrillos del ‘paddock’ por sus comunicaciones claras, retirándose de la prueba al instante e indicando con transparencia sus procedimientos a partir de ahora (14 personas más del equipo permanecerán aisladas en cuarentena durante dos semanas en Australia). En contraste con la lentitud de la F1, que necesitó doce horas para anunciar que se cancelaba la carrera. De entre las escuderías, Red Bull, Alpha Tauri y Racing Point defendieron mantener la competición. También Mercedes, hasta que Daimler, la empresa matriz, dio instrucciones para que no fuera así.

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