De los bostezos en Paul Ricard al triplete de la ‘vieja escuela’
De los bostezos en Paul Ricard al triplete de la ‘vieja escuela’

Redacción

Los coches dominantes no son nuevos en la Fórmula 1, existieron antes que el Mercedes W10 y existirán después siempre que una escudería o fabricante de motores encuentre petróleo en áreas del reglamento. Por ejemplo, el Ferrari F2004 que pilotó Mick Schumacher el pasado domingo en una exhibición ganó 15 carreras aquella temporada. Tras las primeras pruebas de 2019, en el paddock muchos eran conscientes de que el espectáculo en la pista no estaba a la altura del Gran Circo, o quedaba muy limitado a la lucha por los puntos. La gota que colmó el vaso fue Paul Ricard, con triunfo apabullante de Hamilton, Bottas muy lejos y Leclerc, tercero, a un mundo de las flechas de plata en un escenario medio vacío.

De ahí salió la etiqueta #boringF1 (F1 aburrida), con cierta relevancia en las redes sociales, encendidas con la sanción a Vettel dos semanas antes en Canadá. Desde entonces, tres puertos de primera categoría, Austria, Gran Bretaña y Alemania, saldados con carreras de las que hacen afición. ¿Por qué unas sí y otras no? Fundamentalmente por los circuitos. Los trazados de la vieja escuela como Spielberg, Silverstone o Hockenheim están pensados para las competiciones de motor, no son avenidas y rotondas adecuadas para su uso, tampoco circuitos pensados para testar neumáticos, como el francés. Cuando se incluyen diferentes tipos de asfalto, escapatorias, curvas, rectas con posibilidades adelantamiento, frenadas más o menos fuertes, pendientes… hay más variables para el espectáculo. .

«Circuitos como Canadá, Austria, Silverstone o Hockenheim de la vieja escuela, suelen traer mejores carreras. Otros como Rusia, Abu Dabi, Paul Ricard… para mí eso es algo que analizar y que la F1 debe tener en cuenta», opina Carlos Sainz al respecto. Esta temporada, para quienes trabajan en el campeonato hay consenso con los tres últimos grandes premios, a los que se suman Bahréin y Montreal con otras dos carreras apasionantes. A medio camino se quedaron los domingos de Bakú, Barcelona y Mónaco, con ciertas alternativas aunque menos batallas, y el equivalente a un partido de fútbol sin disparos a puerta estuvo en Australia, China y Francia.

El acercamiento de Red Bull a Ferrari ha contribuido y será una constante en lo que resta de temporada, a la espera de que puedan convertirse en una amenaza real para Mercedes en algunos circuitos. De lo que resta, cal y arena: Hungaroring, este fin de semana, es capaz de lo mejor y lo peor. Sus guardarraíles son clásicos y las escapatorias de grava penalizan el error, pero los adelantamientos no son tan habituales en una pista tan estrecha y revirada. Ya después de las vacaciones, dos ‘categoría especial’: Spa-Francorchamps y Monza, con curvas de altísima velocidad en el caso del primero y rectas largas en el segundo. Menos se espera del doblete Singapur-Rusia. Suzuka, Austin, México e Interlagos pueden brindar espectáculo antes de Abu Dabi, que cerrará la temporada.

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