Buscando una alternativa a ‘World of Warcraft’ llegué a ‘Guild Wars 2’: resulta que me ha enganchado
Buscando una alternativa a ‘World of Warcraft’ llegué a ‘Guild Wars 2’: resulta que me ha enganchado

Tecnología

Hace ya unos cuantos meses os comenté que me había enganchado cosa mala a ‘World of Warcraft’. En pleno 2020, sí, lo sé, llego tarde a los MMORPG, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Y lo fue, al menos durante un tiempo. El juego me encanta y, francamente, tengo ganas de ver lo que ofrecerá ‘Shadowlands’ con el cambio en los niveles, el nuevo mapa y demás, pero ya dije por aquellos entonces que pagar una suscripción mensual a cambio de jugar no me terminaba de convencer. Y así ha sido.

Así pues, me dispuse a buscar una alternativa. El dinero no era el único motivo que me impulsó a ello, o al menos no del todo. Pagar la suscripción me suponía autoimponerme la obligación de jugar, porque hombre, estás pagando por ello, pues juega, ¿no? Demasiado compromiso, sobre todo para alguien que juega a varios títulos a la vez y prefiere ir a su ritmo. Buscando y buscando me topé con varios nombres y uno de los que se planteaban como la alternativa por defecto a ‘WoW’ era ‘Guild Wars 2‘. Lo probé y aquí estoy, enganchado cual loco descubriendo Tyria.


De un goblin a un Sylvari

Gameplay

Lo primero que me llamó la atención de ‘Guild Wars 2‘ es su modelo de negocio. El juego es gratuito desde hace unos cuantos años y se puede jugar de cabo a rabo sin pasar por caja (con limitaciones en algunas cosas del endgame, evidentemente). Si quieres el juego completo, con sus dos expansiones, toca pagar. Y ahí es cuando ArenaNet me conquistó: pago único. Pagas una vez y tienes el juego completo. Dios mío, ¿es esto posible en un mundo lleno de suscripciones? Pues resulta que sí.

Y no es caro, por cierto. El juego completo, que incluye las expansiones ‘Path of Fire‘ y ‘Hearts of Thorns‘ vale 29,99 euros y la edición Deluxe, que incluye un par de movidas cosméticas y un par de funciones adicionales para nada necesarias, 54,99 euros. Vamos, que la edición Deluxe vale lo mismo que cuatro meses de suscripción a ‘World of Warcraft’. Citando a Leonardo DiCaprio en ‘Django Desencadenado‘, «antes contaban con mi curiosidad, ahora cuentan con mi atención».

Precios

Lo descargué y me encontré con varias cosas. Por un lado, me parece fabuloso que cualquier raza pueda ser de cualquier profesión y que, además, no influya en los atributos, sino que sea meramente estético. Da igual ser Sylvari que un Charr o un Humano. Es una cuestión meramente estética y solo cambia la zona del mapa en la que empiezas la aventura, pero pispás. Si quieres ser un Sylvari Guardabosques puedes serlo, no hace falta que seas un Humano, por ejemplo.

Por otro lado, me gusta la idea de que no exista la «Santísima Trinidad» como tal. Para los noveles, la «Santísima Trinidad» es healer, DPS o tanque. Es verdad que en ‘Guild Wars 2’ hay profesiones más enfocadas a unas cosas u otras, pero no hay un tanque que sea solo tanque, un healer que sea solo healer y un DPS que sea solo DPS. Cada personaje puede desempeñar diferentes funciones según su equipamiento, lo que en principio abre las posibilidades a la hora de participar en misiones grupales, aunque que luego los jugadores decidan o no aceptarte en el grupo es otra historia.

Juego

Otro aspecto que me ha gustado es el apartado gráfico. Es algo muy personal, evidentemente, pero a mí me gustan más los gráficos de ‘Guild Wars 2’ que los de ‘WoW’, que ya dije en su momento que me parecían un poco antiguos para el momento en el que estamos. Los mapas me parece también más detallados y vivos y me gusta lo bien integradas que están unas zonas con respecto a las otras. Pero ya os digo, una cuestión personal.

El gameplay es parecido, pero tiene la facilidad de que no tienes que romperte la cabeza con las habilidades principales. Cada arma tiene cinco habilidades, y son las mismas para cada tipo de arma: da igual el mandoble o el arco largo que lleves, las habilidades no cambian, aunque sí los atributos. Eso ayuda a familiarizarte con las mecánicas y a que la curva de aprendizaje sea más amigable. Subiendo de nivel consigues puntos de héroe, que sirven para mejorar tu árbol de habilidades, y con esas son con las que configuras el rol de tu personaje. Y es que esas una de las claves de ‘Guild Wars 2’: es más casual, o al menos a mí me lo parece.

Guild Wars 2

También me gusta que haya tantas cosas por hacer. ‘World of Warcraft’ invita mucho a la exploración (de hecho, debes explorar todos los mapas si quieres monturas voladoras), pero ‘Guild Wars 2’ lo lleva al siguiente nivel: tienes puntos de teletransporte (instantáneos, por suerte), puntos de intereses, misiones secundarias en todos lados, puntos de héroe, vistas (puntos altos y difíciles de alcanzar, como un puzle de saltos) y un montón de cosas por hacer. Y te invita a que completes los mapas, ya que consigues mucha experiencia, te dan loot y subes antes de nivel.

Además, conforme vas explorando van apareciendo misiones como proteger a tal o cual personaje, evitar que roben lo que sea o completar ciertos acertijos que, de nuevo, sirven para conseguir experiencia, dinero y equipo. También aparecen bosses muy fuertes en ciertos eventos temporales y está muy guay ver cómo empieza a llegar gente y entre 70 u 80 personas los tumbáis a palos. Es como que no tienes de aburrirte, siempre hay algo que hacer y el juego mejora si lo haces en compañía.

Juego

Y es que cuando hablé del ‘WoW’ dije que una de las cosas que me gustaban era la comunidad, y me he encontrado con lo mismo en ‘Guild Wars 2’. Me sorprende, de hecho, que en este tipo de juegos los jugadores, por lo general, suelan estar tan dispuestos a echarte una mano y orientarte cuando no sabes jugar. En más de una ocasión un jugador me ha acompañado hasta la entrada de un sitio al que no sabía llegar o me ha echado una mano derrotando enemigos durante una misión. Es verdad que el juego no se siente tan poblado como el ‘WoW’ porque no lo está, directamente, pero sí tengo esa sensación de que está vivo y de que hay gente a mi alrededor.

Todavía tengo mucho por descubrir. Tengo que llegar al endgame, terminar de optimizar a mi personaje y completar todo el mapa, pero tengo ganas. El juego invita a jugar, engancha, es divertido, no aburre y me encanta su modelo de negocio. ¿Es mejor que el ‘WoW’? Depende de qué busquemos, pero desde luego es una alternativa a tener muy en cuenta. Dicho lo cual, os dejo, que me esperan en Tyria.

Este artículo forma parte de una sección semanal de Jose García dedicada a abordar la tecnología desde un punto de vista más distendido, personal e informal que publicamos en Xataka todos los sábados.


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